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Lesiones en el deporte amateur

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Lesiones en el deporte amateur

Cinco errores que no deberías cometer.

Cada día hay más concienciación acerca de la importancia del deporte para la salud, tanto física como mental … Por eso llega el día en el que cambias el chip y te tiras a por esas zapatillas fosforitas, esa malla que te viste de deportista o te apuntas a un ranking de pádel para jugar los fines de semana. Sólo que como cualquier reto y proposición en la vida, hace falta hacer las cosas con un poco de cabeza y no sólo con el corazón.

Aquí te explicamos cuáles son los errores más comunes y las imprudencias que hacemos, tanto a la hora de incorporar la actividad física a nuestras vidas como a la hora de actuar cuando tenemos una lesión:

    1. NO ADAPTAR EL EJERCICIO A NUESTRAS CAPACIDADES FÍSICAS

      Correr es un buen ejercicio, sin duda, pero quizá no es la mejor forma de comenzar a hacer ejercicio si llevamos más de diez años sin desempolvar unas zapatillas y tenemos un sobrepeso o alguna dolencia en una rodilla, por poner un ejemplo. Tendremos que pensar que el deporte o ejercicio beneficioso para nuestra salud vendrá condicionado por nuestra edad, condición física, tiempo semanal dedicado al ejercicio, etc… A veces es mejor empezar poco a poco ¡para no morir en el intento! Una mala planificación hará que podamos no encontrar ese beneficio que buscamos y sin embargo, acabar con alguna lesión o dolencia que a priori no estaba en el programa.

    2. EXIGIR DEMASIADO A CORTO PLAZO SIN SER CAPAZ DE MANTENERLO EN EL TIEMPO

      Si buscamos la actividad física como vehículo hacia la salud, es lógico pensar en que deberíamos tratar de buscar un ejercicio que nos guste y en una proporción que podamos mantener en el tiempo. Se trata de encontrar una rutina, que nos sea fácil de mantener en el tiempo para que nuestro cuerpo se adapte mejor y se vea beneficiado a un largo plazo. Es mejor poco y mantenido que mucho en un mes y no volver a sudar una gota.

    3. NO DIAGNOSTICAR BIEN UNA LESIÓN

      Una vez estamos metidos en dinámica de ejercicio, teniendo en cuenta que hacemos deporte como ocio y/o salud, nos puede pasar que tengamos algún tipo de lesión. Y muchas veces pasa que por pereza, falta de tiempo o por la idea de que como no somos profesionales no tiene importancia, dejamos de atenderla… Si bien es verdad que uno no se gane el pan con el ejercicio que realiza, no es menos cierto que su cuerpo necesitará de una buena recuperación para poder seguir realizando ese mismo ejercicio u otro, sin olvidar que más allá del momento en el que estemos, la articulación, hueso o tejido dañado seguirá siendo necesario durante años y años. Y para ello es imprescindible hacer un buen diagnóstico por el profesional correspondiente. Esto evitará complicaciones en las lesiones, problemas que se cronifican o lesiones secundarias que en muchas ocasiones pueden ser más incapacitantes incluso que las primeras.

    4. NO TRATAR UNA LESIÓN Y VOLVER AL EJERCICIO SIN HACER UNA READAPTACIÓN

      Básico y fundamental. No podemos pretender lesionarnos, parar de golpe durante unas semanas y en cuanto parece que una mañana al levantarnos ya no nos molesta tanto, quedar ese fin de semana para el partidito de fútbol 7 que tenemos pendiente con los compañeros de la empresa. Si no queréis ser carne de cañón para los fisioterapeutas, pensad en lo siguiente: cualquier lesión de cierta importancia, generará una rotura, compresión, inflamación u otro conflicto en el tejido. Si no lo tratamos, muy probablemente la regeneración y/o recuperación de ese tejido no será del todo satisfactoria y podrá provocar que la zona lesionada quede inestable o débil de cara a una vuelta a la actividad. Si además añadimos que no reentrenamos a esas estructuras para que se vuelvan a ir acoplando a lo que les exigiremos una vez volvamos a jugar o competir en el deporte que sea, tendremos muchas papeletas para sufrir recaídas de esas lesiones. Por ejemplo, si paramos un mes por una lesión en un tendón o ligamento, habrá que:

      1. Hacer un buen diagnóstico para poder plantear un tratamiento adecuado
      2. Tratarlo y seguir las pautas que recomiende el fisioterapeuta y el médico
      3. Realizar los ejercicios pautados por el fisioterapeuta para dar estabilidad, fuerza y control a las articulaciones o tejidos afectados.
      4. Reincorporarnos a la actividad de manera progresiva, añadiendo o reduciendo carga de trabajo según se valore la evolución de la lesión.
      5. Entrenar o probar de manera extraoficial (entrenamiento) antes de participar en competición, donde siempre nos exigiremos más.
      6. Todo esto que puede parecer largo y pesado, no lo es en absoluto y habrá que adaptarlo a cada caso y a cada lesión.
      7. Pero desde luego que será la manera segura y exitosa de volver a practicar el deporte que sea sin estar acordándonos de aquella lesión durante meses o incluso años.
    5. BUSCAR OBJETIVOS PERSONALES EN EL DEPORTE INADECUADO

      Si pretendemos hacer deporte por el simple hecho de divertirnos o mantenernos un poco en forma, quizá haya menos inconvenientes en elegir el que más nos guste o más facilidad se nos presente para practicarlo, pero si tenemos un objetivo en el horizonte, deberíamos preocuparnos de buscar la actividad más acertada. Por ejemplo, si queremos perder peso, no elegiremos hacer pilates (aunque sea una actividad física, no es el objetivo principal) y quizá nos vaya mejor salir a andar o con la bici, correr en la cinta o utilizar la elíptica. Pero si nuestros objetivos van encaminados a cuidarnos la espalda o una cadera, quizá el pilates sí sea una buena opción y salir a correr no tanto…Por eso siempre es bueno consultar con el médico o fisioterapeuta la opción ideal en cada caso, ¡seguro que nos ahorraremos muchos sustos!

Otro día os contaremos más sobre qué deportes son más adecuados para distintos casos, ¡gracias por seguirnos!

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