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Tratamientos de fisioterapia neurológica ante un ictus … tu mejor aliado

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Tratamientos de fisioterapia neurológica ante un ictus … tu mejor aliado

Llega un día en el que un familiar ha sufrido un ictus y se encuentra ingresado en el hospital… Empiezan las incógnitas sobre qué pasará, qué secuelas quedarán… Es duro, es un shock para la familia entera, en muchas ocasiones falta información ya que el personal que atiende en el hospital da las noticias y explicaciones a cuenta gotas… Nadie os dará información muy concreta porque es difícil de saber hasta qué punto se habrá afectado esto o lo otro, pero sí debéis de saber que todo es susceptible de mejorar, aquí os explicamos el cómo y el por qué…

Un ictus o ACV – accidente cerebro vascular -, es una lesión en el que se produce un conflicto en la irrigación cerebral.

TIPOS DE ICTUS

Pueden ser de tres tipos: hemorrágico, isquémico o por hemorragia subaracnoidea:

Ictus hemorrágico

Alrededor del 5-10% de los ictus son causados por hemorragias en zonas profundas del cerebro. Normalmente sucede cuando por debilidad de las paredes de las arterias se forman aneurismas o hernias que pueden romperse y provocar un sangrado. El hematoma resultante puede afectar al tálamo, núcleo lenticular y cápsula externa, y con menor incidencia afecta al cerebelo y a la protuberancia.

Ictus isquémico

En torno al 70-75% de los ictus se deben a la obstrucción de alguna de las arterias cerebrales principales; arteria cerebral media, posterior o anterior. Pueden ser por presencia de ateroma (depósitos de grasa en la cara interna de las arterias) en alguna de las arterias mencionadas o secundaria a una embolia( pequeños coágulos sanguíneos), lo que provoca una falta de aporte sanguíneo en la región del cerebro irrigada por la arteria obstruida.

Hemorragia subaracnoidea

Es la consecuencia de un sangrado en el espacio subaracnoideo normalmente originado por un aneurisma en fresa (forma de fresa) situado en el polígono de Willis o cerca de él. Los factores congénitos juegan cierto papel en este tipo de aneurismas, y es entre el 5-10% la incidencia de este tipo de ictus.

En los tres casos la consecuencia es un daño cerebral que puede dejar secuelas tanto a nivel motor como a nivel cognitivo.

TIPOS DE SECUELAS

Algunas secuelas serán permanentes, otras mejorarán de manera espontánea y otras mejorarán gracias a la rehabilitación. Dependiendo del tipo de ictus que haya sufrido la persona, habrá más probabilidades de recuperación espontánea o menos, generalmente el ictus hemorrágico suele tener una mayor mejoría en este aspecto una vez se va reabsorbiendo el sangrado o derrame provocado, aunque es difícil hacer un pronóstico certero.

Las secuelas permanentes más habituales son:

  • Falta de funcionalidad del miembro superior afecto (lo más difícil de recuperar desde el punto de vista motor si no aparece cierta movilidad espontánea en la fase inicial).
  • Espasticidad (la afectación de la vía piramidal del sistema nervioso central provoca un aumento anómalo del tono muscular que, aunque se puede controlar, suele quedar como secuela en mayor o menor medida).
  • Pie equino-varo (causado por la espasticidad, es la tendencia a la deformidad del pie afecto que podría llegar a dificultar la marcha).
  • Deterioro cognitivo (dependiendo de la gravedad del caso y según el área cerebral afectado, pueden observarse problemas como el deterioro intelectual, dificultades y pérdida de memoria, desorientación, dificultad a la hora de planificar acciones o ejecutar movimientos coordinados (apraxias), alteraciones de la conducta y cambios en la personalidad.)
  • Aspectos psicológicos (en ocasiones, pueden presentarse estados depresivos por la situación que está viviendo el paciente y su entorno, dificultad para el sueño, pérdida de interés y concentración, pérdida de apetito…es responsabilidad de todos ayudar en este aspecto y si fuera necesario, contar con la ayuda de un neuropsicólogo especializado en este tipo de casos).

Secuelas transitorias más comunes:

Suelen mejorar susceptiblemente con el tratamiento aunque también pueden quedar como secuelas permanentes no consiguiendo una recuperación completa.

  • Dolores de hombro o Síndrome hombro-mano (la inmovilidad del miembro superior afecto y el paso de la fase de la flacidez a la espasticidad pueden provocar problemas y dolores articulares)
  • Heminegligencia (Dependiendo del grado y área de afectación, en ocasiones los pacientes “olvidan” su mitad del cuerpo afectado y obvian todos los estímulos procedentes de ese lado)
  • Alteraciones de la propiocepción (problemas con la conciencia y esquema corporal)
  • Incapacidad funcional (problemas de equilibrio, estabilidad y coordinación, falta de fuerza y movilidad, incapacidad para caminar)
  • A nivel cognitivo: Desorientación, déficits de atención …

El cerebro está dividido en dos hemisferios, derecho e izquierdo, dependiendo de en qué lado del cerebro y en qué región se haya provocado la lesión cerebral, suele haber una afectación u otra, aunque no existe un patrón exacto.

Las vías cerebrales se cruzan a nivel del bulbo raquídeo, lo que se traduce en que un hemisferio cerebral controla y da señal al lado contrario del cuerpo, lo que hará que una persona que sufra un ictus en el lado derecho del cerebro, vea afectado su lado izquierdo a nivel motor y sensitivo. En base a estas características del sistema nervioso central, según qué lado sea el dañado y según qué área, podrá haber daños a nivel del lenguaje y/o la comprensión del mismo, a nivel de la conducta, falta de control motor o alteración de la sensibilidad.

Cabe destacar la importancia de la estabilización del paciente en las primeras 72 horas, ya que en este periodo de tiempo hay un alto riesgo de que el ictus pueda volver a repetirse. Pasado ese tiempo, comienza la batalla de la rehabilitación, cuanto antes, mejor… De esto no hay ninguna duda.

Una buena rehabilitación estará basada en los siguientes pilares

  • Control médico y de enfermería (uso de anticoagulantes, control de la tensión arterial, cuidados posturales desde la fase aguda, etc… según el caso y el tipo de ictus).
  • Tratamientos de fisioterapia neurológica especializada.
  • Terapia ocupacional.
  • Tratamiento neuropsicológico.
  • Logopedia.

Debemos de entender que cuando una persona sufre un ictus, el “problema” se convierte en un “problema familiar”, no únicamente del paciente. Es muy importante entender esto… y para ello hay que explicarle a la familia cuál va a ser su función en los próximos meses.

Una rehabilitación neurológica no es cosa de dos o tres meses… Es una recuperación larga en la que la paciencia, la aceptación y la ayuda MANTENIDA de todos los familiares “disponibles para la causa” serán esenciales. Los primeros 12 meses, aproximadamente, serán los más importantes, donde podremos observar mayor progresión en el paciente, aunque eso no quiere decir que a partir de ese momento está todo el trabajo hecho. Siempre se puede seguir mejorando, aunque sea más lento y aunque sea de manera menos llamativa, pero sobre todo no hay que restar importancia a la fase de mantenimiento en la que trataremos de evitar perder o empeorar destrezas que hayamos conseguido.

El objetivo principal después de una lesión cerebral de este tipo sin duda será la recuperación de la autonomía e independencia del paciente. ¿Os imagináis pasar de la noche a la mañana a encontraros sentados en una silla de ruedas sin poder andar, sin poder ir al baño por vosotros mismos o sin poder hablar, por ejemplo? Son realidades que ocurren, pero de verdad, os sorprenderíais de ver la evolución de los pacientes cuando siguen un tratamiento bueno y especializado.

Desde la fisioterapia se trabaja para que el hemicuerpo afecto recupere movilidad, fuerza, destreza, sensibilidad y adquiera de nuevo el control motor que ha perdido después de la lesión. Progresivamente se van introduciendo ejercicios de estabilidad y equilibrio primero en sedestación, en bipedestación y finalmente llegando a trabajar sobre la marcha. En cada fase de la recuperación habrá aspectos que cobren su relevancia tanto en la sala de fisioterapia como en el domicilio del paciente:

En las primeras etapas os ayudaremos y explicaremos cómo tiene que tumbarse el paciente en la cama, cómo debe ir sentado en la silla de ruedas, cómo manejarlo en casa cuando aún necesita ayuda, hacia qué lado orientaremos la cama o el sillón donde se sienta … y muchas otras pautas que bien hechas, nos ayudarán muchísimo en la rehabilitación.

En las etapas intermedias, cuando el paciente vaya ganando destreza y algo de movilidad, nos esforzaremos en daros indicaciones de cómo ayudar, pero a la vez dejar que la persona vaya ganando autonomía y confianza, ya que en infinidad de ocasiones o bien por prisas, porque “le cuesta y me da pena” o porque “no lo hace bien todavía”, acabamos convirtiendo a nuestro familiar en una persona inútil y dependiente sin darnos cuenta.

En las tapas de consolidación y estabilización, nos centraremos en el mantenimiento de las aptitudes logradas y control de posibles dolores. En los casos donde la persona ya es independiente en casa y empieza a salir a la calle caminando por sí sólo, entraremos también en la lucha por perder el miedo y entrenar esas capacidades que nos puedan hacer olvidar la silla de ruedas para siempre (o casi para siempre). Serán ejercicios orientados a poder subir y bajar escaleras y bordillos, caminar por sitios estrechos, subir y bajar pendientes, etc…

Por desgracia, no siempre se consigue llegar a este nivel de independencia en el que el paciente puede salir sólo a la calle, por ejemplo, pero sin duda hay que poner todo el esfuerzo y constancia en intentarlo. Es muy probable, casi con toda seguridad, que aunque haya una buena recuperación global queden secuelas permanentes, ya que cuando tenemos una afectación motórica, a no ser que haya sido una lesión cerebral minúscula, no haya una recuperación al cien por cien, por lo que buscaremos lograr un fenotipo lo más normal o parecido al que tenía previamente pero nunca igual.

Un ictus no es el final de nada, puede ser el momento de un cambio en ciertos aspectos de la vida del paciente y la familia… y de la capacidad de adaptación y aceptación de esos cambios dependerá recuperar la felicidad de todos después de los malos momentos pasados. Ya veis que no estáis solos, ¡que tenéis a mucha gente y muchos profesionales que podemos ayudaros!

 

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Sanifis-Fisioterapia.

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